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30 de enero de 2009

Antes que la muerte los separe... el divorcio

La disolución legal de un matrimonio es comúnmente conocida como Divorcio, mientras que la disolución de una pareja de convivientes es entendida en nuestro medio como Separación. Pero ésta última no es más que un sinónimo de la primera: divorcio, separación, ruptura, descasamiento, disolución, desunión.
Actualmente, dado el elevado número de separaciones entre parejas que se producen, son muchos los hijos afectados por esta situación; la cual ha dejado de ser excepcional para pasar a ser bastante habitual.

La decisión que la pareja toma por el divorcio, es tan importante como la tomada para contraer matrimonio o decidirse a convivir, ya que éste deja huellas imborrables en las diversas esferas del comportamiento y daña tanto a él como a ella y por supuesto a los hijos, sean estos niños, adolescentes o adultos, y a toda la familia de los divorciados, padres, tíos, primos y demás familia política.

La “vida nueva” de los divorciados:
El divorciado generalmente opta por un comportamiento afectivo seco, cauteloso en sus relaciones por lo general superficiales. En el hombre aparece un sentimiento de liberación que no es compatible con una decisión inmediata de un nuevo matrimonio sino más bien de distraer su problema y divertirse lo más que pueda. La mujer divorciada demora más en liberar sus afectos generalmente tiende a refugiarse en el cuidado de sus hijos, si no los tiene suele buscar trabajos de proyección social o religiosa para superar el trauma, el cual es más devastador si la ex pareja, abandona el hogar por otra familia (otra pareja, otros hijos). La vida social del hombre o la mujer divorciada suele verse afectada al punto de comprometer el ajuste y equilibrio emocional de su comportamiento. Generalmente la mujer se siente mucho más afectada que el varón debido a los prejuicios del entorno social que la rodea. El varón divorciado, no tiene mayor inconveniente en continuar en los círculos sociales, clubes, etc, y a veces siente que su nueva situación civil le permite ser más cotizado entre las mujeres casadas.

La vida sexual del varón divorciado no encuentra mayores inconvenientes, en cambio la mujer divorciada tienen que afrontar desde la prolongada abstinencia hasta la fácil propuesta sexual de varones que al enterarse de que es una mujer divorciada creen encontrar en ella un fácil objeto sexual.

Repercusiones del divorcio:Cuando la pareja que decide divorciarse tiene hijos niños no siempre evalúa el daño irreversible que les ocasionarán. Claro está que cuando las relaciones del matrimonio se encuentran totalmente deterioradas y no obstante haber recurrido a consejeros matrimoniales o psicoterapeutas conyugales no se pueden superar los conflictos, deberá optarse de dos males por el menor. El divorcio deja un estigma psicológico que afecta al niño profundamente, según sea su estructura psicológica y que por supuesto se evidenciará muy pronto en su comportamiento, en su rendimiento escolar y su equilibrio emocional en general.

Deberá evitarse por todos los medios contar los pormenores de las desavenencias entre los padres a los niños pequeños; ellos todavía no tienen la suficiente madurez para entender las motivaciones de los adultos, si hacemos que el niño se parcialice por papá o mamá tendrá que asumir el papel de éste, “despechado o maltratada”, alterando su único rol que es el de ser hijo; hijo que debe querer, respetar y obedecer a sus dos padres por igual.

Aunque no parezca los hijos adolescentes sufren grandemente el impacto de que su familia se desintegre y tenga que vivir sólo con uno de los padres. No obstante que a veces de manera aparente el adolescente puede decir y aconsejar a papá o mamá que se separen, por la propia edad en la que están, el divorcio de los padres agranda su inestabilidad emocional, por ello se tornan mucho más impulsivos, agresivos y rebeldes. Otras veces el adolescente opta por la indiferencia, apenas opina de la situación y se encierra la mayor parte del tiempo en su dormitorio. Todo ello hace que se retraiga, optando por no salir del mundo de su cuarto o fugar de su casa y refugiarse muchas veces en los paraísos artificiales de las drogas, la pareja sexual prematura o la pandilla. Ante estas conductas es recomendable ayudar al buscando psicoterapia a fin de asumir la nueva situación.

Considerando las características psicológicas de los adolescentes deberá comunicárseles la decisión del divorcio sin frases ni poses tremendistas que los alarmen al extremo de desajustar su conducta. A veces los padres en su afán de quedar bien con los hijos se disculpan con falsedades olvidando que el hijo adolescente ya es capaz de discernir y darse cuenta de la culpa que tienen cada uno de ellos, el querer disculparse con falsedades, solo deja en el adolescente una pobre imagen de la honestidad y estabilidad del progenitor.

Suele considerarse que cuando la pareja que se divorcia tienen hijos mayores, a ellos no les afectará esa decisión por ser personas adultas. Sin embargo suele afectarles a tal grado de poner en riesgo la estabilidad de su propia familia, después de haber vivido 20 ó 30 años en un hogar que finalmente se desintegra y con ella la ilusión de ver envejecer juntos a sus padres.
Las parejas que se divorcian deben tomar su decisión por sí y sin buscar refugio en casa de sus hijos ni menos aún convertirse en carga de ellos. Los hijos adultos por su parte, tienen la obligación de atender, entender y apoyar a ambos padres, ya que son hijos de ambos por lo que deberán evitar parcializarse.

Finalmente deberá tenerse presente que:
Con el divorcio lo que se disuelve es la relación como pareja del hombre y la mujer, pero que el vínculo de padres, sólo podrá romperse con la muerte de los padres o de los hijos, de tal manera que el divorcio o segundas nupcias de los padres, de ninguna manera debe significar el olvido de padres e hijos; los hijos estarán siempre ligados a sus padres, y los derechos y deberes de padres e hijos deberán ser estrictamente cumplidos por ambos sea cual fuere su estado civil.

Basado en el libro “El Matrimonio” de la laureada Dra. Belén Salvatierra.

Artículo cedido por Giannina Juárez Herrera y publicado en la GUÍA ESCOLAR el 15-09-2008.

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